Un pedacito de aprender para una sociedad justa con valores

Por: Nahon Calle Altamirano (La SEMILLA)

Acciones conjuntas en el mundo de hoy, no pudieron hacer frente a la dura realidad de los indefensos niños vulnerables, pero a raíz de toda imaginación y acciones vistas de una sociedad de injusticia debe nacer principios y una buena disciplina, sociedades enteras con dificultades sociales, económicas y ni hablar en la práctica de valores, en esto pensad.

No es de disculpar, mucho menos de perdonar una filosofía perversa y barata en nuestros días hace que el niño en camino a la adolescencia encuentra las peores indicaciones y orientaciones en una etapa de la vida que les trae una fatiga.

Las consecuencias de una filosofía de permisibilidad o tolerancia sexual son conocidas, para entregarnos experiencias como estas:

Embarazos ilegítimos, con toda sus secuelas de angustia y la perdida completa de valores.

Las enfermedades venéreas, como flagelo voluntario, pero incurables en la historia de la humanidad.

La personalidad y las emociones a producidos muertes repentinos, y secuelas de enfermedades.

Es nuestra responsabilidad, como padres, levantarnos de nuestro voluminoso cuerpo, para eliminar el problema que amenaza a nuestros niños.

Los niños pequeñitos son extremadamente vulnerables a las enseñanzas buenas o malas de sus mayores, y los errores cometidos en esos primeros años se pagan a un altísimo precio. Hay un periodo crítico durante los primeros 4 o 5 años de la vida de un niño durante el cual se le puede enseñar actitudes apropiadas. Si lo que se desea que los niños sean amables, comprensivos y simpáticos es preciso enseñarles esas cualidades y no confiar en la vana esperanza de que habrán de aprenderlas por sí mismas.

Lo que queremos señalar es lo siguiente: Los factores hereditarios no le brindan al niño actitudes apropiadas, los niños tienen que aprender lo que se les enseña.

Un niño que vive en un hogar sin disciplina en su ignorancia puede llegar al grado de no conocer los principios que corresponden a la disciplina, la alimentación, el crecimiento o desarrollo de los niños. Por cierto, que los errores que cometen no son intencionados, pero no por ello las consecuencias serán menos graves. La creencia de los últimos 25 años de decir “el amor es suficiente” en la crianza de los niños, creían que la paternidad exitosa es:

Criar al niño en un ambiente de genuino afecto y satisfacer sus necesidades físicas y materiales.

Si bien es cierto que el amor es un ingrediente esencial en la vida humana, la responsabilidad paternal va mucho más allá. Un padre puede amar a su hijo entrañablemente y al mismo tiempo enseñarle actitudes perniciosas. El amor sin instrucción no producirá un niño dotado de autodisciplina, dominio de sí mismo y respecto por sus semejantes, …ENTONCES, atrévete a disciplinar.

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