Por efectos del coronavirus, los días jueves 01, viernes 02, sábado 03 y domingo 04 de abril; los peruanos estaremos privados de nuestra libertad, sin posibilidades de celebrar la semana santa, que recuerda el sacrificio de Jesús en la cruz y la elevación del hombre a la vida eterna, una efemérides que convoca cada año a miles de fieles a realizar peregrinación y al servicio cristiano.

Empero por efectos de la pandemia, los pobladores de cada distrito provincia o región de nuestro país han sido conminados a permanecer en sus viviendas y limitar sus salidas para realizar compras en mercados y bodegas, pero cumpliendo con los protocolos, se trata de un nuevo sacrificio que se le pide al pueblo para procurar conservar la vida ante el incremento de contagios por Covid-19.

Durante esas fechas, solo estará permitido salidas peatonales o en bicicleta para aquellas personas que se dispongan a comprar productos de primera necesidad. Esta cuarentena tendrá lugar a nivel nacional, sin hacer distinción por el nivel de altera de riesgo de las zonas, una situación extraña de recibir la semana santa, si se le compara a las veces que la feligresía no sufría de la letal covid-19

El uso de vehículos particulares quedará prohibido durante estos días. Solo estarán autorizadas las unidades de transporte público y taxis autorizados. Además de esto, los servicios esenciales de telecomunicaciones, gas, combustible, limpieza y recojo de residuos sólidos también serán permitidos. Los mercados y supermercados tendrán un horario especial de 4:00 a.m. a 6:00 p.m.

Este horario es para todas las tiendas de abastecimiento de productos básicos, mercados, supermercados y bodegas. Las farmacias podrán hacer Delivery las 24 horas del día, mientras que los restaurantes tendrán horario de 4:00 a.m. a 11:00 p.m. En cuanto al transporte interprovincial, días jueves 1, viernes 2 y sábado 3 queda suspendido aérea como terrestre, excepto el domingo.

En medio de ello, la nostalgia espiritual y la convicción religiosa, hace que los peruanos, tomen las restricciones ordenadas por el gobierno a regañadientes, porque no podrán asistir a un templo para encontrarse con Dios, y elevar sus oraciones, o para pedir bienaventuranzas que permita el cese de la pandemia que genera angustia y desolación a muchas personas que oran a sus muertos.

Maniatados de sus derechos, sin poder hacer uso de transporte público y privados de la libertad, muchos pobladores se sienten frustrados por no reunirse con sus familiares, los pocos agraciados que han podido hacerlo han tenido que pagar cifras onerosas para viajar en días permitidos antes de la prohibición, los otros se quedarán observando misa a través de los medios de comunicación.

Mientras llega la fecha de contrición, la feligresía sigue las incidencias de los debates políticos, que en un cronograma de tres días (lunes 29 martes 30 y miércoles 31) los candidatos exponen sus propuestas en un fuego cruzado de derechas contra izquierdas, donde la experiencia ha catapultado a candidatos impensados como Beingolea y Humala a dar el salto sorpresivamente.

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