Ellos son del mundo

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Cuando se trata de mostrar la diferencia, respecto a quién es cristiano, y quién no lo es, se refiere a la actitud de cada cual, es decir, de la manera en que ambos conducen su vida, cuando el tema religioso se convierte en una forma de vida, se dice que la persona profesa activamente sus creencias con fe y con seguridad de que sus errores serán perdonados, si se arrepiente ante Dios. Ser cristiano, por consecuencia, es adoptar todas las ordenanzas de Dios, y no solamente de palabra, sino en la acción, lo que trae, un cambio total de la vida anterior, que una persona tuvo antes de bautizarse y echar por tierra su vida pecaminosa generada por el egocentrismo, que significa que las cosas que uno logra, son generadas por nuestro talento, no, por designios de Dios. Esta posición que algunos asumen en su predicamento vivencial, diciendo: «he logrado aquello por mi esfuerzo, y dedicación», grafica a cualquier personaje que no tiene a Dios en su corazón, pues no entiende que el verdadero arquitecto de nuestro destino es el hacedor del mundo y en ello, Jesucristo, se convierte en un filtro necesario para que nos escuche el Padre, tan claro como eso.
Empero, todos sabemos, que Dios no nos exige que sigamos su camino, como a veces se cree, esto no es así, desde el inicio del mundo, Él nos dio a elegir, entre el camino de la vida y el camino de la muerte, pero no las impuso, porque era una opción, que deberíamos asumir, Adán pecó, seducido por la diabólica serpiente, y mordió el fruto prohibido, y desde allí él optó el camino de la muerte.
Pero, quién escoge, en los días actuales el camino de la vida y quién el camino de la muerte, no es difícil responder, porque está a la vista. Los que apartan a Dios de sus vidas, están por cierto al lado del Dios de los malvados: Satanás, el ángel que se enfrentó al Padre, y se convirtió en su enemigo, y que hoy demuestra su poder, ingresando en mentes de perversos criminales y sicarios.
Otros, sin ser avezados criminales, violadores, o ladrones, asumen una vida enfrentada al Dios de los cristianos, al no buscar arrepentirse y por ende ser perdonados en busca de la vida eterna, pues toman todo lo negativo, participan del mundo, que se traduce en la maldad con el semejante, la violencia psicológica sino es de obra, borracheras reiteradas y consumo de drogas.
Por esto, aquellos que profesan el amor a Dios, siguiendo las ordenanzas del Padre, a través de Cristo, y el Espíritu Santo, mora en ellos, siguiendo un vida limpia de deshonores, militantes en su fe, obedientes en sus credos, singulares en la paciencia, prestos para el servicio, abnegados para el socorro, ausentes en el vicio y la maldad, son, sin duda alguna, muy dignos del pueblo de Dios.
Que no le digan a usted, que es del mundo, porque en el mundo donde vivimos, confluyen todas las maldiciones que no quiere Dios para los suyos, póngase a buen recaudo y demuestre que una cosa es estar juntos, y otra es estar revueltos, en este momento de reflexión, debemos alejarnos del mundo y vivir para la gloria de Dios, no cuesta mucho ser cristiano, solo debe variar su camino.

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